NABARLUR. Euskal herriko lurraldetasun historikoa erakusten duen webgune bat da. Europan estatu burujabea zen NAFARROA.

NABARLUR. Un espacio en el que se muestra la territorialidad histórica de Vasconia. El ámbito en el que se desarrolló un pueblo, su idioma, y su Estado, independiente y reconocido en toda Europa, NAVARRA.
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2020-04-06

Nafarroako elizbarrutiak Erdi Aroan - Diócesis navarras en la Edad Media (I)

Nafarroako elizbarrutiak X-XI. mende artean - Diócesis navarras entre los siglos X y XI

Hechos destacados:
-. 1045: Conquista de Calahorra. Traslado de la sede desde Nájera en 1047.
-. Entre 1052 y 1064 la diócesis de Valpuesta estuvo unida a la de Calahorra.
-. El vizconde de Zuberoa integra su territorio en la diócesis de Oloron separándolo de Dax en 1058.
-. Las diócesis de Valpuesta y Oca se unieron en la de Burgos en 1075.
-. Asesinato del rey Sancho IV de Pamplona en 1076. Alfonso VI de León y Castilla toma Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y La Rioja.
-. Se suprime la diócesis de Araba y se integra en la de Calahorra en 1087.

*Tudela y su ribera, hasta el año 1119, se encuentra en territorio musulmán.
*La Valdonsella (Aragón) forma parte de la diócesis de Pamplona.

Artículo relacionado: Repartición de Vasconia en obispados

2020-04-04

Nafarroako elizbarrutiak Erdi Aroan - Diócesis navarras en la Edad Media (II)

Nafarroako elizbarrutiak XII-XVI mende artean - Diócesis navarras entre los siglos XII y XVI

1. Burgosko elizbarrutia: Bizkaiko mendebaldea (Enkarterri), Gaubeako bikariotza eta Errioxako mendebaldea.

2. Kalagorriko elizbarrutiak: Bizkaiko gainerako eskualdeak, Araba, Gipuzkoako Deba bailara, Nafarroako Viana inguruko herriak eta Errioxako gainerako eskualdeak. 

3. Iruñeko elizbarrutia: Nafarroa Garaiaren Pirinio eta erdi aldea eta Gipuzkoako erdiko eskualdeak. Oion eta Baldonsellako eskualdea ere elizbarrutiko zati bat zen. 

4. Baionako elizbarrutia: Lapurdi, Arberoa, Baigorri, Ortzaize, Garazi, Luzaide, Landibarre, Oarsoaldea, Urumea eta Bidasoa ibaien arroak Basaburua Txikia izan ezik. 

5. Akizeko elizbarrutia: Agramont, Amikuze eta Oztibarre. 

6. Oloroeko elizbarrutia: Zuberoa. 

7. Tarazonako elizbarrutia: Alfaro eta Tuterako eskualdea.

8. Zaragozako elizbarrutia: Kortes herria. 



                                                               -------------------------------- 


1. Diócesis de Burgos: Encartaciones, Valdegobía y zona occidental de la Rioja. 

2. Diócesis de Calahorra: Resto de Bizkaia y Araba, valle del Deba, zona de Viana y resto de la Rioja. 

3. Diócesis de Pamplona: Valles pirenaicos, zona media de Navarra y zona central de Gipuzkoa. Oyon y la comarca de Valdonsella también formaba parte de esta diócesis. 

4. Diócesis de Baiona: Lapurdi, Arberoa, Baigorri, Oses, Ciza, Valcarlos, Lantabat, Oarsoaldea y las cuencas del Urumea y del Bidasoa a excepción de Basaburua menor. 

5. Diócesis de Dax: Agramont, Mixa y Ostabarets. 

6. Diócesis de Olorón: Zuberoa. 

7. Diócesis de Tarazona: Comarca de Tudela y Alfaro. 

8. Diócesis de Zaragoza: Pueblo de Cortes.

2020-04-02

Navarra en el Codex Calixtinus

El Códice Calixtino es un famoso manuscrito de mediados del siglo XII en el que se incluye el Liber Sancti Iacobi, una curiosa guía para los peregrinos que recorrían el camino hacia Santiago de Compostela. En lo referente a su paso por Navarra, el autor, un monje francés, hace una breve reseña de la tierra y no escatima insultos a la hora de describir de forma distorsionada a los navarros, a los que trata malintencionadamente de ridiculizar. Contiene también referencias a su lengua, el euskera, en la que comparte un pequeño diccionario con palabras corrientes.

Por otro lado, considera acertadamente navarros tanto a alaveses como a vizcaínos, reconociendo la territorialidad de Navarra desde Baiona hasta los Montes de Oca, incluidas Áraba, Bizkaia y La Rioja, cosa que se corrobora en los documentos de la época que afirman que Alfonso I el Batallador, además de en Aragón, reinaba en todo este territorio entre Baiona y Belorado. En algunos párrafos distingue vascos de navarros, pero se refiere a los del norte de los Pirineos, lo que ahora conocemos como Iparralde, Ipar Euskal Herria o Pays Basque, que ya entonces se conocía así: País o tierra de Bascos.

Mapa de Navarra hacia el año 1134


En el camino de Santiago, por la vía de Tolosa [Toulouse], pasado el río Garona, se encuentra en primer lugar la tierra de Gascuña; y luego, pasado el Somport, la tierra de Aragón y después Navarra, hasta el Puente de Arga y más allá.

(...), ya cerca de Port de Ciza [Ibañeta], se encuentra el país vasco, que tiene en la costa hacia el norte la ciudad de Baiona. Esta tierra es bárbara por su lengua, llena de bosques, montuosa, desolada de pan, vino y de todo alimento del cuerpo, salvo el consuelo de las manzanas, la sidra y la leche. En esta tierra, a saber, cerca de Port de Ciza, en el pueblo llamado Ostabat y en los de San Juan y San Michel se hallan unos malvados portazgueros, los cuales totalmente se condenan; pues saliendo al camino a los peregrinos con dos o tres dardos cobran por la fuerza injustos tributos. Y si algún viajero se niega a darles los dineros que les han pedido, le pagan con los dardos y le quitan el censo, insultándole y registrándole hasta las calzas.

Son feroces y la tierra en que moran es feroz, silvestre y bárbara: la ferocidad de sus caras y los gruñidos de su bárbara lengua aterrorizan el corazón de quienes los ven. Aunque legalmente solamente deben cobrar tributo a los mercaderes, lo reciben injustamente de los peregrinos y de todos los viajeros. Cuando deben cobrar normalmente de cualquier cosa cuatro monedas o seis, cobran ocho o doce, es decir, el doble. Por lo cual mandamos y rogamos que estos portazgueros con el rey de Aragón [Alfonso I el Batallador] y los demás potentados que reciben de ellos los dineros del tributo, y todos los que lo consienten, a saber: Raimundo de Solis y Viviano de Agramonte y el Vizconde de San Miguel con toda su descendencia, junto con los antedichos barqueros y Arnaldo de Guinia con todos sus descendientes futuros y con los demás señores de los citados ríos, que injustamente reciben de aquellos mismos barqueros los dineros de la navegación, con los sacerdotes también que a sabiendas les dan confesión o comunión, o les celebran oficios divinos, o los admiten en la iglesia, sean excomulgados no sólo en las sedes episcopales de sus respectivas tierras, sino también, oyéndolo los peregrinos, en la basílica de Santiago, hasta que por larga y pública penitencia se arrepientan y moderen sus tributos. Y cualquier prelado que, por caridad o por lucro, quiera perdonarlos de esto, sea herido por la espada del anatema. Y sépase que dichos portazgueros en modo alguno deben percibir tributo de los peregrinos, y los repetidos barqueros sólo deben cobrar un óbolo por la travesía de dos hombres, si son ricos, y por su caballo un solo dinero, pero de los pobres nada. Y deben tener también barcas grandes en que holgadamente puedan entrar las caballerías y los hombres.

En el país vasco hay en el camino de Santiago un monte muy alto que se llama Port de Ciza, o porque allí se halla la puerta de Hispania, o porque por dicho monte se transportan las cosas necesarias de una tierra a otra; y su subida tiene ocho millas y su bajada igualmente ocho. Su altura es tanta que parece tocar al cielo. Al que lo escala le parece que puede alcanzar el cielo con la mano. Desde su cumbre pueden verse el mar británico y el occidental, y las tierras de tres países, a saber: de Castilla, de Aragón y de Francia. En la cima del mismo monte hay un lugar llamado la Cruz de Carlomagno, porque en él con hachas, con piquetas, con azadas y demás herramientas abrió una senda Carlomagno al dirigirse a Hispania con sus ejércitos en otro tiempo y por último, arrodillado de cara a Galicia elevó sus preces a Dios y Santiago. Por lo cual, doblando allí sus rodillas los peregrinos suelen rezar mirando hacia Santiago y todos ellos clavan sendas cruces, que allí pueden encontrarse a millares. Por esto se considera aquel lugar el primero de la oración a Santiago.

En este mismo monte, antes de que creciese plenamente por tierras españolas la cristiandad, los impíos navarros y vascos solían no solo robar a los peregrinos que se dirigían a Santiago, sino también cabalgarlos como asnos, y matarlos. Junto a este monte, hacia el norte, hay un valle que se llama Valcarlos, en el que acampó el mismo Carlomagno con sus ejércitos cuando los guerreros fueron muertos en Roncesvalles, y por el que pasan también muchos peregrinos que van a Santiago y no quieren escalar el monte. Luego, pues, en el descenso del monte se encuentra el hospital y la iglesia en donde está el peñasco que el poderoso héroe Roldán partió con su espada de arriba a abajo de tres golpes. Después se halla Roncesvalles, lugar en que en otro tiempo se libro la gran batalla en la cual el rey Marsilio, Roldán y Oliveros y otros ciento cuarenta mil guerreros cristianos y sarracenos fueron muertos.

Tras este valle se encuentra Navarra, tierra considerada feliz por el pan, el vino, la leche y los ganados. Los navarros y los vascos son muy semejantes en cuanto a comidas, trajes, y lengua, pero los vascos son algo más blancos de rostro que los navarros. Estos se visten con paños negros y cortos hasta las rodillas solamente, a la manera de los escoceses, y usan un calzado que llaman albarcas, hechas de cuero con pelo, sin curtir, atadas al pie con correas, que sólo resguardan la planta del pie, dejando desnudo el resto. Gastan unos capotes de lana negra, largos hasta los codos y orlados a la manera de una paenula, (la paenula era una especie de capota de viaje, largo hasta las rodillas, cerrado y sin mangas, con un agujero para la cabeza y un capuchón) que llaman sayas. Comen, beben y visten puercamente. Pues toda la familia de una casa navarra, tanto el siervo como el señor, lo mismo la sierva que la señora, suelen comer todo el alimento mezclado al mismo tiempo en una cazuela, no con cuchara, sino con las manos, y suelen beber por un vaso. Si los vieras comer, los tomarías por perros o cerdos comiendo. Y si los oyeses hablar, te recordarían el ladrido de los perros, pues su lengua es completamente bárbara. A Dios le llaman urcia; a la Madre de Dios, andrea Maria; al pan, orgui; al vino, ardum; a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera; al presbítero, belaterra, lo que quiere decir bella tierra; al trigo, gari; al agua, uric; al rey, ereguia; a Santiago, iaona domne Iacue.

Este es pueblo bárbaro, distinto de todos los demás en costumbres y modo de ser, colmado de maldades, oscuro de color, de aspecto innoble, depravado, perverso, pérfido, desleal y falso, lujurioso, borracho, en toda suerte de violencias ducho, feroz, silvestre, malvado y réprobo, impío y áspero, cruel y pendenciero, falto de cualquier virtud y diestro en todos los vicios e iniquidades; parecido en maldad a los getas y sarracenos, y enemigo de nuestro pueblo galo en todo. Por sólo un dinero mata un navarro o un vasco, si puede, a un francés. En algunas de sus comarcas, sobretodo en Vizcaya y Álava, el hombre y la mujer navarros se muestran mutuamente sus vergüenzas mientras se calientan. También usan los navarros de las bestias en impuros ayuntamientos. Pues se dice que el navarro cuelga un candado en las ancas de su mula y de su yegua, para que nadie se le acerque, sino él mismo. También besa lujuriosamente el sexo de la mujer y de la mula. Por lo cual, los navarros han de ser censurados por todos los discretos.

Sin embargo, se les considera buenos en batalla campal, malos en el asalto de castillos, justos en el pago de diezmos y asiduos en las ofrendas a los altares. Pues cada día al ir los navarros a la iglesia, hacen una ofrenda a Dios, o de pan, vino o trigo, o de algún otro producto. Siempre que un navarro o un vasco va de camino se cuelga del cuello un cuerno como los cazadores y lleva en las manos, según costumbre, dos o tres dardos que llaman azconas. Al entrar y salir de casa, silba como un milano. Y cuando estando escondido en lugares apartados o solitarios para robar, desea llamar silenciosamente a sus compañeros, o canta a la manera del buho, o aúlla igual que un lobo.

Suele decirse que descienden del linaje de los escoceses, pues a ellos se parecen en sus costumbres y aspecto. Es fama que Julio César envió a Hispania, para someter a los hispanos, porque no querían pagarles tributo, a tres pueblos, a saber: a los nubianos, los escoceses y los caudados cornubianos, ordenándoles que pasasen a cuchillo a todos los hombres y que sólo respetasen la vida a las mujeres. Y habiendo ellos invadido por mar aquella tierra, tras destruir sus naves, la devastaron a sangre y fuego desde Barcelona a Zaragoza, y desde la ciudad de Bayona hasta Montes de Oca. No pudieron traspasar esos límites, porque los castellanos reunidos los arrojaron de sus territorios combatiéndolos. Huyendo, pues, llegaron ellos hasta los montes costeros que hay entre Nájera, Pamplona y Baiona, es decir, hacia la costa en tierras de Bizkaia y Araba, en donde se establecieron y construyeron muchas fortalezas, y mataron a todos los varones a cuyas mujeres raptaron y en las que engendraron hijos que después fueron llamados navarros por sus sucesores. Por lo que navarro equivale a no verdadero, es decir, engendrado de estirpe no verdadera o de prosapia no legítima. Los navarros también tomaron su nombre primitivamente de una ciudad llamada Naddaver, que está en las tierras de que en un principio vinieron, en los primeros tiempos, el apóstol y evangelista San Mateo.

Después de la tierra de estos, una vez pasados los Montes de Oca, hacia Burgos, sigue la tierra de los hispanos, a saber, Castilla y Campos. (...)

2020-03-31

Partición y reivindicación de los territorios navarros desde el siglo XII

Esta entrada no trata de los territorios que formaron parte del reino de Pamplona en el siglo XI, como fueron Castilla la vieja, Aragón, Sobrarbe, Ribagorza y Gascuña, sino de los territorios constituyentes de Navarra desde el siglo XII, cuya devolución sí que fue reivindicada en los siglos posteriores como vamos a ver.

División del reino de Navarra según las actuales Comunidades Autónomas


La muerte sin descendencia del rey Alfonso I en el año 1134 supuso la separación definitiva de Navarra y Aragón. Anteriormente, en el año 1127, se había acordado la frontera con Castilla de manera que Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y La Rioja quedaban dentro de Navarra, incluyendo Belorado como su límite occidental. Por el norte el reino llegaba hasta Baiona, siendo el castillo de Maule (Zuberoa) otra de los fortalezas erigidas por el Batallador.

El nuevo rey García V Ramírez el Restaurador fue apoyado por los señores de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Nájera, Pamplona y Tudela. Sin embargo La Rioja fue invadida y ocupada por Alfonso VII de Castilla en 1134. Solo Logroño pudo conservarse hasta 1143. Su hijo Sancho VI el Sabio recuperó en 1162 parte de este territorio, a excepción de Nájera, Haro y Calahorra, hasta que el nuevo rey castellano, Alfonso VIII, reanudó la guerra con Navarra en 1173, saltándose la tregua que tenían acordada.

Para parar la guerra, en 1176 se llegó a un acuerdo de arbitraje con el rey de Inglaterra como mediador. Las reivindicaciones navarras eran claras:

...pide el Monasterio de Cudeyo, Montes de Oca, el valle de San Vicente, el valle de Ojacastro, Cinco Villas, Montenegro de Cameros, la Sierra de Alba hasta Ágreda. Exige todo ello y la tierra comprendida entre estos enclaves y Navarra.

Además, pide lo que el emperador arrebató al rey García, su padre, por la fuerza, es decir: Nájera, tanto el castillo de cristianos como el de judíos, Grañón, Pancorbo, Belorado, Cerezo de Río Tirón, Monasterio, Cellorigo, Bilibio, Meltria, Viguera, Clavijo, Berberana, Lantarón...

Reclama también Belorado, que el emperador había devuelto al rey García, su padre, y que, muerto éste, el mismo emperador arrebató a Sancho, actual rey de Navarra, quien lo tenía y poseía en paz como su propia heredad.

Igualmente, pide... se le restituya la posesión de los castillos recientemente arrebatados con las rentas allí percibidas... Estos son los nombres de los castillos: Quel, Ocón, Pazuengos, Grañón, Cerezo de Río Tirón, Valluércanos, Treviana, Murillo, Ameyugo, Miranda, Santa Gadea, Salinas, Portilla, Malvecín, Leguín y el castillo que tiene Godín.

Además, pide el rey de Navarra que el rey de Castilla le devuelva una suma cifrada en cien mil marcos de plata...

La resolución, que no satisfizo ni a castellanos ni a navarros, supuso la pérdida definitiva de La Rioja en 1179, al no reconocerse las reclamaciones navarras, pero confirmó la pertenencia a Navarra de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Otro documento inglés de 1190 deja constancia de que ya ocupaban toda Lapurdi pero la costa desde Hondarribia hasta Castro Urdiales aún era Navarra:

...Y la tierra del rey de Navarra empieza en aquel puerto llamado Oarso, y llega hasta las aguas de Castro (que divide la tierra del rey de Navarra de la tierra de Castilla).

Castro Urdiales aparece por primera vez en la documentación en 1040 entre las posesiones de García IV el de Nájera. La concesión del Fuero de Logroño por Alfonso VIII de Castilla fue realmente en 1202, y no en 1163 o 1173 como otros autores han afirmado. Pese a dejar de pertenecer al señorío de Bizkaia en 1471, solicitó de nuevo su inclusión en varias ocasiones. De hecho consiguió su reintegración en el señorío, de forma temporal, en el siglo XVIII. 

A partir de la conquista de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa (1198-1200) son numerosas las veces que se ha reivindicado desde Navarra o incluso propuesto desde Castilla, la devolución de todos estos territorios:

...Prometo también que, si Dios me diere salud, restituiré al rey de Navarra todo lo que tengo desde ponte de Araniello hasta Fuenterrabía, y los castillos de Buradón, de San Vicente, de Toro, de Marañón, de Alcazar, de Sta. Cruz de Campezo, la villa de Antoñana y los castillos de Atauri y Portilla de Corres. Alfonso VIII de Castilla 1204.

...yo don Alfonso, por la gracia de Dios rey de Castilla (...) do en amor a mi amado pariente et amigo don Tibalt, por essa misma gracia rey de Nauarra (...) las dos villas de Sant Sebastian et de Fuenterabia, con todas sus rentas de mar et de tierra, et esto le do yo que tenga de mi en amor en toda su uida. Alfonso X de Castilla 1256.

...el drecho de auer, et heredar la propiedad de las tierras de Ipuzcoa, et de Alaua, [et de] Roia et de toda la otra tierra que ha seydo et es del regno de Nauarra es del rey et… de Nauarra et de lures successores. Infante Alfonso de Castilla 1330.

...Quanto a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado". Memorandum Beaumontes 1540.

Escudo de San Vicente de la Sonsierra (La Rioja)

2020-01-26

Constitución de Navarra (1883)

Constitución Futura de Navarra redactada por Serafín Olave (Partido Republicano Federal) en 1883:

Conste para siempre que, siendo los derechos especiales y positivos de Navarra al goce de su autonomía regional [o sea sus fueros] anteriores a los que puedan declararse por la República democrática Federal, Navarra debe aspirar al planteamiento del presente constitución regional.

Se constituirá en Región, pero está dispuesta a admitir la libre reincorporación de los territorios de Rioja, Vascongadas, y Sexta Merindad de Ultrapuertos, que antes fueron navarros, contando ya que, en algunos de ellos, existe la patriótica tendencia a tan fraternal y conveniente unión, cuando las circunstancias lo permitan.




Con el fin de estrechar los lazos de simpatía existentes entre Navarra y los territorios que antes fueron navarros, o sea La Rioja, Vascongadas y Navarra francesa, [...] se conceden los derechos de ciudadano navarro a los riojanos, vascongados y franceses de la Sexta Merindad de Ultrapuertos que lo soliciten.

Fuente: Serafín Olave, “Bases constitucionales de Navarra”, Calahorra 1.883.

2018-05-08

La Navarra olvidada. Lugares de memoria.

Lugares de las actuales provincias de Cantabria, Burgos, La Rioja y Soria que fueron parte del reino de Pamplona

Desde la publicación en 1863 del famoso mapa de los dialectos del euskera de L. L. Bonaparte, nos hemos acostumbrado a ver un mapa que represente a nuestro país que parte del siglo XIX, por lo que muchos desconocen que hay una parte de la Navarra histórica oculta, ya que no sale en los mapas.

Partiendo de los datos de la antigüedad, el territorio al que nos referimos fue habitado mayormente por autrigones y berones, pueblos que pese a que se ha difundido que eran celtas, en realidad eran eúscaros. La presencia del euskera está presente en la toponimia de todo este territorio, sobretodo en las zonas donde hasta más recientemente ha perdurado la lengua vasca, como fueron el valle de Ojacastro [11] y el condado de Treviño [9]. No nos debe extrañar que sea en La Rioja, en el monasterio de San Millán de la Cogolla [12], donde se conserven los textos con las primeras frases en euskera.

La arqueología también está jugando un papel importante ya que se han encontrado inscripciones de nombres en euskera arcaico en lápidas de época romana en la zona limítrofe de las actuales provincias de La Rioja y Soria [18], confirmando que la presencia del euskera en La Rioja no se debe solo a repoblaciones medievales, sino que ha sido una constante desde tiempos prerromanos. Durante la época romana queda lejos de toda duda el que poblaciones tan importantes como Calahorra [15] y Graccurris (Alfaro) [16] estaban en territorio vascón.

Ya en época medieval, tras el paréntesis de dominación goda y musulmana, los reyes navarros pusieron todo su empeño en recuperar estos territorios. En el año 907 comenzó la reconquista de La Rioja y para el 914 se tomaron Arnedo y Calahorra. En 1016 se definió la frontera con Castilla que marcaba el avance en tierras musulmanas desde la sierra de la Demanda [17] dejando el valle del Ebro para los navarros. Los territorios más occidentales, en manos de los monarcas astur-leoneses hasta entonces, finalmente fueron integrados en el reino por Sancho III el Mayor gracias a su política de acercamiento con el conde de Castilla.

Tras la muerte del rey vascón en 1035, su primogénito García IV el de Nájera, regentó una serie de tenencias castellanas que defendían la frontera con el reino de León: Colindres-Laredo y Sámano-Castro Urdiales [1]; Ruesga y Soba [2]; Mena-Castrobarto, Lanteno y Tudela [3]; Arreba [4]; Miganjos y Tedeja [5]; Briviesca, Poza, Vesga y Piedralada [6]; Pancorbo, Término y Cellorigo [7]; Rodilla, Oca, Alba y Arlanzón [8]. Sin embargo estos territorios no llegaron a integrarse plenamente en el reino ya que tras su muerte fueron recuperados por el rey leonés.

Fue tras la batalla de Atapuerca [8] en 1054, donde el rey Fernando I de León mató al navarro, y supuso el comienzo de la conquista militar que culminaría 500 años después. Estas fortalezas fueron conquistadas una a una hasta situar la frontera en Pancorbo [7] y La Riojilla [11] en 1067.

En 1076, el asesinato del rey Sancho IV, propició la pérdida de La Rioja, que pese a ser recuperada temporalmente en varias ocasiones durante el siglo XII, la sentencia arbitral de Londres de 1177 la situó definitivamente fuera de Navarra. Pese a que esta sentencia reconocía que Araba, Bizkaia y Gipuzkoa eran Navarra, Castilla las conquistó en el 1200. De entre las plazas que más resistieron destaca la de Treviño [9], la cual y tras más de 800 años, aún no ha sido reintegrada en Araba.

Ahí quedan lugares de nuestra memoria como Nájera [12], residencia y panteón de los reyes de Navarra; Logroño, Entrena y Navarrete [13], "puerta de Navarra" durante el siglo XII; los Castillos de Clavijo, Viguera, Ocón, Jubera, Arnedo, Quel, Autol y Enciso [14], que defendieron el reino durante más de dos siglos; y San Vicente de la Sonsierra [10], última localidad riojana en la que ondeó la bandera de Navarra (hasta 1463).

2011-05-13

Montes de Oca y la Riojilla.

(Artículo actualizado 03-2020)

Esta comarca que actualmente se encuentra en la provincia de Burgos históricamente perteneció a Navarra, de hecho su devolución fue continuamente reclamada como demuestran documentos tan importantes como el Pacto de Támara de 1127, el Laudo arbitral de Londres de 1177 o el memorándum Beaumontés de 1540.

En el siglo IX se encuentra en una zona fronteriza musulmana con los reinos astur y navarro. Se sabe que la fortaleza de Cerezo fue tomada en el año 891 por los señores alaveses Vela y Tello que unieron este territorio a sus posesiones.  El castillo de Ibrillos fue destruído por Alfonso III de Asturias en el 896.

Históricamente ha sido la muga entre Castilla y Navarra según los tratados de fronteras que al menos desde 1016 han sido firmados entre sus dirigentes. En 1035 forma parte de la herencia del rey García el de Nájera y en 1127 según el pacto de Támara el rey Alfonso VII de León y Castilla reconoce que Navarra llega hasta "cerca de la ciudad de Burgos":


“Para que en adelante no surgiere ninguna disensión entre ambos reinos, se decidió qué tierra era reino de Navarra, es decir, desde el Ebro hasta cerca de la ciudad de Burgos, que el rey Sancho de Castilla había arrebatado con violencia a su pariente el rey Sancho de Navarra, hijo del rey García de Nájera. De lo cual se extendieron documentos entre ambos reyes y reinos de Castilla y Navarra y cada uno de ellos recibió ‘cartas suas firmatas et bene vallatas’. Entonces Alfonso I de Aragón y Pamplona entregó toda la tierra de Castilla a Alfonso VII de Castilla y en adelante no quiso que se llamara emperador, sino rey de Aragón, Pamplona y Navarra“.

La Cruz de Canto, un mojón histórico situado entre las localidades de Ibeas de Juarros y Zalduendo, recuerda el antiguo límite entre los reinos de Castilla y Navarra:

Cruz de Canto, límite del reino de Pamplona entre los años 1038 y 1054

Fue cerca de aquí, en las campas de Atapuerca donde el ejército del rey Fernando I de León terminó con la vida del rey García el de Nájera en el año 1054 comenzando con la invasión a Navarra. Belorado y Pancorbo protegieron la frontera Navarra hasta el año 1076.

Otro documento importante que nos habla de este territorio es el conocido como Laudo de Londres. Según cuenta la delegación navarra que en 1177 se dirigió a Londres al arbitraje por el pleito territorial que mantenía con Castilla, demandan la devolución de Montes de Oca y el valle de San Vicente (la Riojilla) entre otros territorios y de todas sus rentas desde el año 1076, año en que el rey Alfonso VI de León irrumpió de manera violenta en estas tierras.

Piden también la devolución de Belorado, Cerezo de Río Tirón y Monasterio (de Rodilla) que en 1134 el emperador Alfonso VII arrebató por la fuerza al rey García Ramírez. Éste las poseía legítimamente como sucesor de Alfonso I el Batallador, que las recuperó gracias a su matrimonio con Urraca de León y Castilla, en el pacto de  Támara de 1127.

Reclaman que Belorado ya había sido devuelto en 1150 a García V Ramírez y que muerto éste le fue arrebatado de nuevo a su hijo Sancho VI, actual rey de Navarra. Sancho VI el Sabio recuperó en 1162 el castillo de Cerezo de Río Tirón pero Alfonso VIII de Castilla, violando las treguas firmadas, arrebató de nuevo en 1173 a los navarros este castillo, entre otros.

Tras la conquista de Navarra de 1512, los navarros intentaron negociar una restitución territorial según se lee en este Memorandun beaumontés de 1540:

“Quanto
 a lo que pertenesce a V. Alteza, según lo que solía extender este Reyno antiguamente como es pública voz y fama que era señor de Guipúzcoa, Vizcaya y Alaba y mucha parte de Rioja, hasta el holmo de Burgos; como por la sepultura que antiguamente los reyes de Navarra tenían en Nájera y otras ciudades y villas que hoy en día parescen las armas de Navarra; anssí como en Logroño y en otros lugares y de poco acá se han borrado".

2010-11-09

La Sonsierra de Nabarra

Mapa de la Sonsierra de Navarra después de 1212 y hasta 1461

En las crónicas del rey Alfonso III de Asturias nos dice que las tierras de Bizkaia, Araba, Alaona ¿Aiara o Lantarón?, Urduña, así como las de Berrueza, Deio y Pamplona eran poseídas por sus moradores, es decir, los vascones.

Cuentan las crónicas que el ramal montañoso que llega hasta Buradón fue fortificado por el rey vascón Eneko Arista, política que siguió su hijo García. Razón principal por la que ese conjunto de farallones sería denominado a partir de entonces como Sierra de Navarra. La denominación de rioja alavesa es mucho más moderna.

Tras romperse la alianza con los Banu Qasi en 852, seguramente quedaron despobladas ya que los musulmanes controlaban la Berrueza desde la fortaleza de Deio (Monjardín).

La berrueza junto con la Sonsierra fueron recuperadas por el rey Sancho Garcés I (905-925) durante las campañas que desde 907 a 912, amplió sus dominios desde el castillo de Deio (Monjardín) hasta Calahorra.

Fueron tomadas por los castellanos en 1076 gracias a la traición de Iñigo Lopez y su hijo Lope Iñiguez, recompensados más adelante con el título hereditario de Haro.

Gracias al matrimonio en 1109 entre el rey Alfonso I “el Batallador” con Urraca de Castilla se recuperaron los territorios perdidos en 1076, entre ellos: Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Rioja. La muerte de Alfonso I en 1134 provocó la ocupación de parte de la Rioja pero Logroño y la Sonsierra se mantuvieron fieles al nuevo rey García Ramirez (1150-1194).

Concesión de Fueros en la zona por los reyes nabarros:

-. Sancho VI "el Sabio" (1150-1194)
Laguardia: 1164
San Vicente: 1172
Antoñana (incluidas: Kanpezu, Corres, Osategi, Laño): 1182 (Fuero de Laguardia)
Bernedo: 1182 (Fuero de Laguardia)
Labastida: 1194 (Fuero de Laguardia)

-. Sancho VII "el Fuerte" (1194-1234)
Labraza: 1196 (Fuero de Laguardia)

Invasión castellana de 1199-1200
El ejército de Alfonso VIII de Castilla ocupó los castillos y villas de Berantevilla, Armiñón, Peñacerrada (Urizaharra), Buradón, San Vicente, Toro, Marañón, Kanpezu, Antoñana, Atauri y Corres. Sin embargo no consiguió tomar las fortalezas de Laguardia, Asa, Labraza, Bernedo, Toloño y cuevas de Arana.
A pesar de que los castillos de Treviño, Portilla y Ocio resistieron la acometida, probablemente fueron canjeados por los de Inzura (en 1201) y Miranda de Arga que estaban más al interior del reino y ocupados por los castellanos desde 1198.

Testamento de Alfonso VIII (1204)
Al no tener muy tranquila la conciencia por la forma en que había procedido, en su testamento de 8 de diciembre de 1204 decía:

“Prometo también que, si Dios me da salud, restituiré al rey de Navarra todo lo que tengo desde Ponte de Araniello hasta Fuenterrabía y los castillos de Buradón, de San Vicente, de Toro, de Marañón, de Alcazar, de Santa Cruz de Campezo, la villa de Antoñana y el castillo de Atauri y de Portilla de Corres. Pues sé que todo esto que digo debe ser del reino de Navarra y a él pertenece: a condición, sin embargo, de que el rey de Navarra me dé absoluta seguridad de que jamás ha de procurar mi daño ni el de mi hijo”

Repuesto de su enfermedad, cumplió su promesa solo parcialmente, devolviendo algunos castillos de los mencionados y para convencer a Sancho VII “el Fuerte” (1194-1234) a ir a la batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Se sabe que se restituyeron los castillos de Buradón, San Vicente, Toro, Marañón y Peñacerrada (documentado al menos en 1222 como navarro).

El tratado de Libourne (1366) y la ocupación castellana (1378-1386)Durante la guerra entre los dos pretendientes a la sucesión en el trono de Castilla, Pedro y Enrique, el rey de Navarra, Carlos II (1349-1387) firmó un tratado junto con el príncipe de Gales y Pedro de Castilla por el cual se devolvían a Navarra los territorios de Gipuzkoa, parte de Araba (incluidas Gasteiz, Agurain y Kanpezu) y parte de Rioja.

Pedro I subió al trono pero no cumplió lo prometido, pese a todo, los navarros tomaron estas plazas en una rápida intervención.

En 1371 los castellanos recuperaron Kanpezu y obligaron al rey Navarro a aceptar el arbitrio del Papa y el rey de Francia que obligaron a devolver a Castilla las plazas conseguidas en Araba, Gipuzkoa y Rioja.

Poco más tarde, tomando como escusa un incidente en Logroño, el rey Enrique II de Castilla invadió Navarra y ocupó entre 1378 y 1386 toda la Sonsierra hasta Los Arcos y Estella. Sitiada también la capital, el rey Navarro tuvo que aceptar la derrota y una paz impuesta, el tratado de Briones, por el cual Castilla mantuvo sus tropas hasta 1386 en las plazas que había ocupado.

Esta larga ocupación sentó un precedente y castilla demostró un interés por las tierras de la Sonsierra en episodios posteriores.

Nueva ocupación temporal castellana 1429-1436
Los intereses que tenía el rey consorte de Navarra, Juan II de Trastámara (1425-1479) en Castilla resultaron funestos para Navarra. Su enfrentamiento con Alvaro de Luna, condestable de Castilla provocó la guerra contra Navarra y Aragón en 1429.

Los castellanos penetraron por la Sonsierra conquistando todo el territorio desde Buradón a Genevilla en 1429 y 1430. Buradón fue tomado por Fernando Perez de Ayala a lo que la reina Blanca (1425-1441) respondió mandando a Joan Belaz de Medrano con huestes de San Vicente y Viana. Laguardia aguantó siete meses de asedio antes de ser tomada en 1430, el alcalde de Asa, Juan de Hualde, murió en 1429 defendiendo el castillo que finalmente fue tomado en 1430. Al castillo de Marañón llegaron dos cañones en 1430 para defenderlo.

En el tratado de paz de Toledo (1436) se acordó la devolución a Navarra de todos los castillos tomados.


Invasión y pérdida durante la guerra civil 1461-1463
Durante los enfrentamientos entre los partidarios de Carlos, príncipe de Viana y los del usurpador Juan II, rey ahora también de Aragón, los castellanos tomaron parte por los primeros.

Yendo en su ayuda tomaron en 1461, San Vicente, Laguardia, Viana y Los Arcos. El príncipe murió en septiembre de ese año, sin embargo los castellanos siguieron luchando contra el rey Juan II hasta 1463 en que se firmó la sentencia arbitral de Baiona (23 de Abril) por la que toda la merindad de Estella pasaba a manos del rey Enrique IV de Castilla.

Estella que todavía no había sido ocupada resistió las acometidas del ejército castellano, poco después en 1466 la ciudad de Viana se sublevó y expulsó a los castellanos pero nada se pudo hacer por recuperar la Sonsierra ni las poblaciones de Los Arcos, Armañanzas, El Busto y Sanzol que no volvieron a Navarra hasta 1753.
La pérdida de esta comarca, puerta del reino desde 1200, fue terrible para la defensa del reino ya que solo aguantó 50 años más hasta la invasión definitiva de 1512.
La independencia del reino se vió perdida hasta la recuperación de la baja Navarra en 1527 hasta 1620, fecha en que Luis XIII unia a la corona de Francia, Navarra, Bearne y el resto de territorios norpirenaicos de las dinastias Foix-Albret.


Entrada en Araba de las poblaciones de la Sonsierra
En el año 1258 ninguna población de la cara norte de la Sonsierra pertenecía a la Cofradía de Arriaga a la que si pertenecían las villas de la llanada alavesa y parte de los valles occidentales.

En 1417 únicamente Peñacerrada (Urizaharra) se incluye entre las poblaciones que pertenecen a la hermandad de Álava.

No fue hasta después de la conquista de 1461, el momento en que Zanbrana, Buradón, Labastida, Lagran, Kanpezu y Antoñana, pasaran a formar parte de Álava. Posteriormente se integraron Laguardia (1486), Bernedo (1490) y Labraza (1501).

2010-08-30

Tratado de límites con Castilla de 1016.

Según el folio nº 161 del cartulario de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, se estableció un acuerdo en 1016 entre el rey de Pamplona, Sancho III el Mayor y Sancho García, conde de Castilla.

Dicho acuerdo establecía la frontera de Pamplona con Castilla desde la sierra de la Demanda en La Rioja hasta Garray (junto a Soria) trazando una línea que marcaba la dirección por uno y otro a seguir en sus futuras conquistas. El valle del Ebro se perfilaba como territorio para la expansión de los navarros mientras la cuenca del Duero sería para la expansión castellana.

Ver Acuerdo de límites entre Castilla y Pamplona en 1016. en un mapa más grande

“Una concordia y acuerdo acerca de la división del reino entre Pamplona y Castilla, como ordenaron Sancho conde de castilla y Sancho rey de Pamplona, tal como les pareció.
Esto es, desde la 
cumbre de la Cogolla al río Valvanera, hasta el Grañe donde está el mojón sito y collado Muño, y a Biciercas y a la Peña Negra; siguiendo hacia el río Razón, donde nace; después por medio del monte de Carcaña, después por la cima de la cuesta y por medio de Gazala, y allí está puesto el mojón, y hasta el río Tera, allí está Garray (Numancia), antigua ciudad abandonada y hasta el río Duero. Don Nuño Alvaro de Castilla y el señor Fortun Oggoiz de Pamplona, testigos y confirmantes. Era 1054 (Año 1016).”
Imagen del folio 161 del Becerro Galicano de San Millán

De divisione regno inter Pampilona et Castella, sicut ordinaverunt Sancio comité et Sancio regis Pampilonensem, sicut illis visum fuit una concordia et convenientia.
Id est de summa cuculla ad rivo Valle Venarie, ad Gramneto, ibi est molione sito et acoliato Monnio, et a Biciercas et a Penna Nigra; deinde at flumen Razon ubi nascit; deinde per medium monte de Calcanio, per summo lumbo et media Galaza, et ibi molione est sito; et usque ad flumen Tera, ibi est Garrahe antiqua civitate deserta, et ad flumen Duero. Duenno Nunno Alvaro de Castella et señor Fortun Oggoiz de Pampilona testes et confirmantes. Era Mª. Lª. IIIIª.

2010-03-09

El Laudo arbitral de Londres (1176-1177).

Antecedentes:
En 1016, Sancho de Castilla y Sancho III el Mayor de Pamplona (1004-1035) acuerdan la frontera que divide el reino de Pamplona y el condado de Castilla. Un documento detalla el trazado entre el sur de la Rioja y Garrai (Soria).

En 1127, se firmó el pacto de Támara entre Alfonso VII de Castilla y Alfonso I el Batallador, rey de Pamplona y Aragón (1104-1134), según el cual terminaban las hostilidades entre ambos y se fijaban los límites de ambos reinos. Según el acuerdo, Castilla devolvía las tierras conquistadas a raíz del asesinato del rey Sancho IV en 1076, y Alfonso I hacía lo propio con los territorios castellanos que regentaba: Castrojeriz y Castilla la Vieja.


Para que en adelante no surgiere ninguna disensión entre ambos reinos, se decidió qué tierra era Reino de Navarra, es decir, desde el río Ebro hasta cerca de la ciudad de Burgos, que el rey Sancho de Castilla había arrebatado con violencia a su pariente el rey Sancho de Navarra [Sancho IV el de Peñalén], hijo del rey García [García IV el de Nájera]. De lo cual se extendieron documentos entre ambos reyes y reinos de Castilla y Navarra y cada uno de ellos recibió "cartas suas firmatas et bene vallatas". Entonces Alfonso de Aragón entregó toda la tierra de Castilla a Alfonso de Castilla, y en adelante no quiso que se le llamara emperador, sino rey de Aragón, Pamplona y Navarra.


Dentro de Navarra, quedaban por tanto Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y La Rioja hasta Belorado. También conservó hasta su muerte, la Extremadura soriana hasta San Esteban de Gormaz, en donde puso tenentes aragoneses como es el caso de Ágreda.


En 1131, Alfonso I el Batallador afirma reinar desde Belorado hasta Pallars y desde Baiona hasta Monreal del Campo.

En 1134, tras su muerte, Aragón y Navarra se separan. Alfonso VII de Castilla invade Navarra apoderándose de la Rioja. Los reyes de Castilla y Aragón proyectan repartirse el reino de Pamplona con dos pactos en Carrión de los condes (1140) y Tudején (1151) pero la diplomacia navarra llega a un acuerdo de vasallaje con Castilla para evitarlo.

En 1157, Alfonso VII de Castilla muere y un año después su hijo Sancho III, quedando como heredero Alfonso VIII, un niño de tres años ante el cual no cabe vasallaje alguno.

En 1162, Sancho VI de Navarra, el Sabio, ve la oportunidad de recuperar los territorios arrebatados por los castellanos a su padre por lo que en una campaña de seis meses recupera parte de Bureba y la Rioja a excepción de Haro, Nájera y Calahorra. Por otra parte el conde Don Bela, vuelve a servir al rey de Navarra al frente de las tierras de Bizkaia, Gipuzkoa y Araba.

En 1167, Castilla y Navarra firman unas treguas por diez años por medio del tratado de Fitero.

En 1169, Alfonso VIII alcanza la mayoría de edad, 14 años. En 1170 se casa con Leonor, hija de Enrique II, rey de Inglaterra y duque de Aquitania. Este hecho servirá de escusa a Alfonso para invadir Navarra entre 1173 y 1205 ya que ésta se interponía en sus dominios y la supuesta dote de su esposa. Alfonso VIII entregó como arras a su esposa varias plazas riojanas que ni siquiera estaban en su poder como es el caso de Tudela, Logroño, Grañón o Pancorbo.

En 1173 Alfonso VIII rompe la tregua y comienza una ofensiva invadiendo la Bureba, la zona en torno a Miranda de Ebro y la Rioja alta (Treviana, Cerezo, Grañón, Pazuengos). Posteriormente ocupó Kel, Ocón y se dirigió a Pamplona pasando por Artaxona (13 de septiembre). Al año siguiente tras pactar con el rey de Aragón acuerdan invadir Navarra. El castellano tuvo cercado durante dos días el castillo de Leguín mientras el aragonés destruyó la villa y el castillo de Milagro. También en 1174 ocupó el castillo de Malvecín (Malmasin) en Bizkaia.

En 1175, aprovechando la muerte del conde Bela, tenente de Gipuzkoa, Araba y Bizkaia, Alfonso VIII con su vasallo Don Diego Lopez de Haro II a la cabeza invade Bizkaia desde las Encartaciones.

En 1176 Alfonso VIII sigue la ofensiva contra Navarra y ocupa el castillo de Leguín. Posteriormente, en un lugar entre Nájera y Logroño, Sancho VI acuerda con Alfonso VIII someter sus diferencias al arbitraje de Enrique II de Inglaterra.


Ver Laudo de Londres 1177 en un mapa más grande

Las negociaciones:
Dispusieron entregar cada uno sus alegatos a Enrique II de Inglaterra. Como garantía Alfonso VIII devolvía las fortalezas de Nájera, Arnedo y Cellorigo a Sancho VI y éste entregaba las de Estella, Funes y Marañón que serían gobernadas por caballeros nombrados de mutuo acuerdo. También se estableció un armisticio por siete años.

La asamblea de embajadores navarros y castellanos se reunió en Inglaterra con el rey Enrique II con sus respectivos alegatos. Entre los navarros se encontraban Pedro de Artaxona, obispo de Pamplona, tres tenentes y tres juristas. La lengua de la delegación navarra era el euskara según las crónicas inglesas.

Los navarros pretendían la restitución de las fronteras de 1076:

...pide el monasterio de Cudeyo, Montes de Oca, el valle de San Vicente, el valle de Ojacastro, Cinco Villas, Montenegro de Cameros, la Sierra de Alba hasta Ágreda. Exige todo ello y la tierra comprendida entre estos enclaves y Navarra.

Demanda todas las rentas de esta tierra desde que murió el rey Sancho de Peñalén.

Pedían la restitución de las plazas arrebatadas por la fuerza a García Ramírez en 1135 y las tomadas finalmente por Alfonso VIII a partir de 1173 quebrantando la tregua firmada en 1167 y una indemnización de cien mil marcos de plata. Alegaban además la fidelidad manifiesta que los naturales expresaban al rey de Navarra:

...es decir: Nájera, tanto el castillo de cristianos como el de judíos, Grañón, Pancorbo, Belorado, Cerezo de Río Tirón, Monasterio, Cellorigo, Bilibio, Meltria, Viguera, Clavijo, Berberana, Lantarón y reclama también Belorado.

Igualmente, pide... se le restituya la posesión de los castillos recientemente arrebatados con las rentas allí percibidas... Estos son los nombres de los castillos: Quel, Ocón, Pazuengos, Grañón, Cerezo de Río Tirón, Valluércanos, Treviana, Murillo, Ameyugo, Miranda, Santa Gadea, Salinas, Portilla, Malvecín, Leguín y el castillo que tiene Godín.

Además, pide el rey de Navarra que el rey de Castilla le devuelva una suma cifrada en cien mil marcos de plata...

Los castellanos querían volver a la situación posterior a 1076, en que tras el regicidio de Sancho IV en Peñalen se habían apoderado de toda la parte occidental de Navarra, incluida la Rioja, además de las tierras entre Puente la Reina, Sangüesa y el río Ebro. Reclamaban también la mitad de las rentas de Tudela, la devolución del castillo de Rueda de Jalón y una compensación de cien mil monedas de oro. Entre las alegaciones afirmaban ser descendientes de Sancho III el Mayor y el haber conquistado Toledo.


La sentencia:
Enrique II viendo que las alegaciones tenían su fundamento histórico y debía ajustarse a derecho, no se atrevió y consideró como punto de partida la situación existente al inicio de sus reinados (1150-58).

Por esta sentencia Navarra quedaba obligada a renunciar a la Rioja. Castilla únicamente se veía obligada a restituir a Sancho VI los castillos de Portilla, Leguín y la fortaleza que tiene Godín, además de entregar 30 mil maravedíes a plazos durante 10 años.

Esta sentencia no satisfizo ni a castellanos ni a navarros pero favoreció claramente a Alfonso VIII, cuñado de Enrique II.

En 1179 castellanos y aragoneses pactaron en Cazola repartirse las futuras conquistas en Al-Andalus y una alianza contra el rey de Navarra y el reparto del reino según anteriores tratados.

Sancho VI no tuvo más remedio que negociar con el castellano y entregarle Logroño, Entrena, Navarrete, Ausejo, Autol y Resa. Por su parte Alfonso VIII devolvía los de Leguín, Portilla y el que tiene Godín. En tanto a las tierras de Araba quedarían para Navarra desde Itziar y Durango hasta Zubarrutia, Badaia, Nanclares de Oca y hasta el sur por el Zadorra, que quedarían dentro del reino de Navarra. Dentro de éste territorio se excluye el castillo de Malvecín que quedaría para Castilla.

Los textos del laudo se encuentran en el museo Británico. También se pueden encontrar en el libro La Navarra marítima de Tomás Urzainqui y Juan Mª de Olaizola. Este mapa hará mucho más comprensible su lectura.

En el museo Británico se puede encontrar otro documento del año 1190 “Division of kingdoms of Navarre and Spain que afirma que la tierra del rey de Navarra comienza en el puerto de Oiasouna o Huvarce (Hondarribia) y llega hasta las aguas de Castro (Castro-Urdiales) donde empiezan las del rey de Castilla…

Enrique Plantagenet se casó en 1152 con Leonor de Aquitania y accedió al trono de Inglaterra en 1154. Su hijo Ricardo tomó Dax y Baiona en 1177 bajo soberanía de los duques-reyes (ingleses) de Aquitania y sometió al vizconde de Zuberoa en 1179. Las conocidas como tierras de ultrapuertos se integraron definitivamente dentro del reino de Navarra a partir de 1189. Por otra parte, el vizcondado de Bearne rindió vasallaje a los reyes de Aragón hasta su unión con Foix.